200 años de Hierro

 

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Imagen: caricatura de KARKA, 2012

 

Las comparaciones caricaturescas entre Ángela Merkel y el Canciller de Hierro son relativamente abundantes. Pero ¿se puede hacer un ensayo mínimamente desapasionado sobre la política internacional alemana que ambos representan? A continuación, publicamos un ejercicio de curso desarrollado por cuatro estudiantes de la asignatura: “Relacions internacionals i conflictes a l’ època contemporània”, del Departament d’ Història Moderna i Contemporània de la UAB (curso 2014-2015)

Los parámetros del trabajo eran:

-Extensión: entre 6.000 y 10.000 caracteres con espacios

-Formato: artículo de ensayo. No son requeridas notas críticas, aunque pueden añadirse.

-Ejecución: en grupo de trabajo: mínimo de tres y máximo de cinco autores.

-Evaluación: doble evaluación: sobre el trabajo escrito, completado con preguntas del profesor en ejercicio oral específico, posterior a la entrega. Las preguntas efectuadas y las respuestas del equipo no figuran en este post. El texto ha pasado, sin incidencias, por detector de plagio.

El ejercicio se enmarca en una serie de propuestas destinadas a ejercitar los análisis de Historia comparada.

 

200 años de Hierro. Una comparación actual entre Ángela Merkel y Otto Von Bismarck

LARS FUHRMANN, ALBERT GONZÁLEZ, GABRIELA LIVERNOCHE, BERNAT VILALTA

 

La política europea ha girado en torno a dos objetivos primordiales desde su creación; mantener el equilibrio de poderes y establecer un sistema que pueda mantener la paz.  Pero este equilibrio, se ha mantenido con la supremacía de algunas potencias sobre otras, de algunas naciones y estados sobre otros, gracias a la posición superior de algunas potencias.

Aunque hace 200 años, una confederación o una unión entre potencias europeas, solo era un borrador sobre papel mojado, la Alemania de Otto von Bismarck realizó el papel de pacificación y de mantenimiento del equilibrio como eje central de la diplomacia y el juego de poderes europeo.

Hoy en día, no es difícil advertir quien cumple esta función. Otra vez Alemania, con su cancillera Ángela Merkel, ocupa el papel de gestora y de mediadora sobre la política y la diplomacia europea. Esta hegemonía ha garantizado un equilibrio de poder y de paz en Europa que recuerda la situación ocurrida a finales del siglo XIX, con Otto von Bismarck, el primer canciller que conoció el país germánico.  Este equilibrio, aunque necesario, nos puede resultar injusto en lo que debía y tenía que ser una Europa para todos.

Pueda parecer una comparación anacrónica -por la diferencia temporal- pero el papel de Alemania hace 200 años y el actual y la personalidad de sus dos líderes,  guardan y configuran similitudes interesantes para su actual análisis. Ambos han logrado situar a Alemania como eje central de las decisiones europeas.

Del mismo modo que actúa Merkel actualmente, Bismarck priorizaba evitar la guerra con el fin de crear una Europa equilibrada con una Alemania situada como eje central y con un poder decisivo. El mantenimiento de la paz entre sus miembros en la Europa actual es un hecho del pasado. El estallido de un conflicto armado entre miembros de la UE es hoy imposible, un futuro distópico.  Todos y cada uno necesitan de los otros para configurar una Europa poderosa. Pero esta necesidad no significa igualdad, el poder que atesora Alemania como potencia la ha convertido en la jueza y arbitro de los juegos interiores europeos.

La comparación entre los orígenes de ambos líderes nos ayuda a entender mejor que motivó sus acciones posteriores. Bismarck, nacido en 1815 en el seno de una familia de la baja nobleza prusiana, con un padre hidalgo y una madre proveniente de la  baja burguesía y, Ángela, nacida en Hamburgo en 1954, hija de la clase media alemana quien paso su juventud en la RDA. Este hecho marco su carácter sobre sus preocupaciones sociales. Ambos líderes tuvieron una buena formación académica, aunque Ángela no curso estudios relacionados con la política, de facto, consiguió un diploma en física mientras que Bismarck curso estudios de Derecho. A pesar de estas diferéncias, es importante remarcar que en el plano político ambos acabaron bajo el pensamiento conservador y luterano,   reflejado en sus correspondientes políticas.

Este conservadurismo se manifiesta desde el principio en su entrada en política. Von Bismarck, mostró su fuerza especialmente con el trato con los social demócratas y su prohibición y persecución. Por otro lado, Merkel y su partido, el CDU -la unión cristianodemócrata- . Sus inicios fueron semejantes, ambos con superiores, Bismarck y el Káiser y Merkel y Helmut Kohl. Merkel fue el nexo entre la nueva república y la república vieja, el este y el oeste, aunque sin duda no es comparable con el poder que atesoraba Bismarck, quien decidía casi libremente después de la victoria contra los austríacos.

Su ascensión al poder fue diferente; Bismarck fue el responsable de la primera unión de los Estados alemanes al II Reich o Deutsches Kaiserreich gracias a las victorias en las tres guerras contra Dinamarca, Austria y especialmente, contra Francia. Fueron unos inicios donde Bismarck mostró su gran habilidad estratégica, entre el jugador y el belicista, y que finalizo con la unión de Alemania sin parecer él el agresor.

En el caso de Merkel, poco o nada tuvo que ver con la reunificación de Alemania en el año 1989. Situada en segundo plano, fue Helmut Kohl quien logró, gracias a la situación de debilidad de la Unión Soviética, y gracias a sus negociaciones con Gorbachov, la ansiada caída del muro de Berlín. Como cachorro de Kohl, aprendió y dio el golpe más tarde para convertirse en el líder del partido.

El mejor campo para la comparación entre líderes es el de cómo consiguieron consolidar su poder y como situaron a Alemania como líder de una Europa pacífica. Ángela Merkel fue una de las grandes luchadoras por la Unión Europea, con la idea de una Europa unida y poderosa que pudiera emerger como potencia mundial con una economía fuerte y moneda propia. Como capitana, consiguió navegar y llevas a Europa al puerto deseado.

Especialmente con el estallido de la crisis del sector financiero y la crisis con Grecia, Ángela Merkel se consolido como el líder fuerte en la UE. Sus motivaciones, no fueron otras que consolidar a Alemania como el gran exportador del mercado europeo y conseguir poder de actuación dando crédito a los países con una situación económica más aguda.

En el caso de Bismarck, la situación fue totalmente diferente. Alemania era un recién nacido como nación y necesitaba del reconocimiento de los otros poderes en Europa. Bismarck tenía miedo de aparecer inmediatamente como la potencia hegemónica europea y correr el riesgo de un ataque de las otras potencias, incluso de una alianza. Fue aquí cuando tuvo que hacer gala de su talante de mediador, reflejado en el Congreso de Berlín de 1878 donde consiguió resolver los problemas en la zona de los Balcanes.

La gran divergencia entre ellos es la manera de actuar con Francia. Para el canciller, Francia fue siempre un enemigo jurado. Después de la victoria en la guerra franco prusiana, el objetivo de Bismarck fue hundir a Francia. Este hecho se explica ya que Francia había sido siempre una de las potencias hegemónicas europeas, la cual tenía pretensiones sobre territorios alemanes. El pacto con Rusia y Austria, excluyendo a Francia, consiguió aislarla e impedir una posible revancha.

Por el contrario, Angela Merkel sostiene una relación de colaboración abierta y ambos países se mantienen como grandes aliados en Europa. La idea surgida después de la segunda guerra mundial según la cual era posible superar la idea del enemigo histórico para ir más allá y conseguir la final pacificación de Europa se introdujo profundamente en Merkel durante los años de adolescencia y juventud en la RDA y la Europa dividida.

Su personalidad mediadora se puso de manifiesto cuando en febrero de 2015 viajó con Francois Hollande, presidente de la república francesa, a Minsk, para intentar el restablecimiento de la paz en Rusia y Ucrania.

Es interesante observar que aunque las relaciones de amistad han cambiado, el principio estratégico para superar un peligro de desequilibrio sigue siendo el mismo. Para impedir la insurrección o un posible estallido de una guerra o de una posible intervención militar, Merkel, como hizo Bismarck, se une a otra potencia, Francia, para bloquear un peligro y atesorar más poder para Europa.

Otro punto en común es la política exterior, Ángela Merkel intenta actuar reservadamente con la estrategia de negociar y mediar y no entrar activamente en el conflicto. La máxima ayuda es la ayuda económica. Solo en casos muy especiales y con la presión exterior, por ejemplo, por causa de pactos con otras naciones, se mandan tropas como ayuda militar. Del mismo modo, Bismarck fue muy prudente con su acción militar. No quiso que Alemania entrase en la carrera colonial por el temor a que los conflictos posibles que estallaran en las colonias saltasen a Europa. Como ejemplo de su política tuvo lugar la conferencia de Berlín de 1884/85 donde Bismarck intento resolver los problemas que había entre las potencias distribuyendo África.

Actualmente, en la segunda década del siglo XXI, a pesar de todo lo que ha vivido Alemania en el siglo pasado, sigue ejerciendo de árbitro en Europa. El objetivo de Alemania no es el mismo que en el siglo XIX ya que en esa época Bismarck actuaba de árbitro para evitar un conflicto entre potencias europeas. Hoy en día, la función de Merkel no es evitar una guerra entre las potencias europeas a pesar de que la posibilidad de que suceda eso nunca se puede descartar. Hoy en día Merkel actúa como árbitro para mantener una Europa cohesionada bajo la bandera alemana. Actualmente está actuando como árbitro para mantener una economía europea que siga siendo potente, por eso varios de los bancos alemanes han prestado dinero a países con déficit como Grecia, España, etc. En las últimas fechas, Merkel está actuando como intermediara en un conflicto militar que está enfrentando el imperialismo ruso contra su vecina Ucrania. Por un lado se está reuniendo con sus socios de los países europeos para aplicar sanciones económicas que han devaluado el rublo para que Rusia deje sus pretensiones territoriales en Ucrania.

Como conclusión, se ha demostrado que los territorios germánicos unidos formando un único país son la gran potencia en Europa. Ya en los primeros años de la unión de los diferentes territorios germánicos que formaban parte de la Confederación germánica, ya eran una gran potencia y más con el liderazgo de Bismarck. Buena prueba del potencial que tiene el territorio de Alemania, es el hecho que a pesar que para ellos el siglo XX, a causa de la Gran Guerra y la II Guerra mundial, que devastaron sus territorios e incluso los dividieron durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, la Alemania del siglo XXI ha dejado atrás sus penurias y hoy en día es la máxima potencia Europea y una de las grandes potencias a nivel mundial.

 

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