La masacre de Waco (1993)

LA MASACRE DE WACO: PROBLEMATIZACIÓN Y PERSPECTIVAS

Por María Carbó (UAB)

La masacre de Waco es la confrontación entre dos agencias federales estadounidenses y una comunidad religiosa de carácter sectario en el entorno rural de Texas.

El 28 de febrero de 1993, setenta y seis agentes del BATF (Bureau of Alcohol, Tobacco and Firearms) asaltaron el Monte Carmelo, nombre de la residencia davidiana, con el objetivo de ejecutar una orden de registro de la propiedad y una orden de arresto al líder de la secta, bajo sospecha de producción de estupefacientes y de convertir ilegalmente armas semiautomáticas en armas automáticas. Lo que se había planeado como una operación rápida y eficaz desembocó en un tiroteo que acabó con la vida de seis civiles y cuatro agentes federales. Ante la ingobernabilidad de la situación, otra agencia federal, el FBI (Federal Bureau of Investigation) tomó el control de la operación, que planteó desde el principio como un caso complejo de rescate de rehenes, y que intentó resolver estableciendo un asedio al rancho davidiano, por un lado, y un canal de diálogo y negociación, por otro. Tras cincuenta días, y ante la imposibilidad de llegar a una resolución efectiva a pesar de los parcos avances, el FBI decidió lanzar un ataque con gas CS –un tipo de gas lacrimógeno– con el objetivo de crear un entorno lo suficientemente hostil dentro del edificio como para obligar a sus residentes a abandonarlo. Sin embargo, tras varias horas de ataque se declaró un incendio en el Monte Carmelo que terminó con la vida de setenta y seis de los ochenta y cinco residentes, entre ellos una veintena de niños.

La masacre de Waco es la mayor agresión del gobierno federal de los Estados Unidos contra un hogar estadounidense, con un total de 82 muertes civiles y cuatro agentes federales. El suceso, ocurrido en 1993, ha sido olvidado a la luz de los posteriores ataques terroristas al World Trade Center de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, en su momento supuso una conmoción para la opinión pública de los Estados Unidos, que se dividió entre la defensa de la actuación gubernamental y el reparo ante una gestión que había desembocado en una considerable pérdida de vidas humanas.

A raíz de los sucesos surgen cuestiones pendientes de resolver en referencia a la gestión realizada tanto por parte de las agencias como de la comunidad implicada, que remiten a la consideración de los límites de la violencia legítima y de la responsabilidad en la ejecución de esta fuerza, lo que conlleva la reflexión sobre la definición del ethos estadounidense como un proceso más que un estado y la normativa explícita e implícita que lo define y resignifica.

La historiografía no ha llegado a enfrentar la masacre de Waco, tratada únicamente desde la contingencia del suceso anecdótico o como arma ideológica para defender posturas en contra de la injerencia de los poderes federales en el ámbito de las libertades individuales, de las que Waco se erigiría como símbolo. Prueba de ello fue el atentado de Oklahoma de 1995, perpetrado en respuesta a la actuación federal en Waco, que supuso a su vez el mayor atentado terrorista en suelo estadounidense hasta el momento, dejando tras de sí más de 160 muertos.

Desde la perspectiva de la Historia Actual se puede vincular Waco a procesos de largo alcance que definen la historia de los Estados Unidos desde la última década del siglo xx. Por un lado, es una muestra en la tendencia que ha llevado la tensión entre el concepto de seguridad nacional y la preservación del Bill of Rights a la creación de la Secretary of Homeland Security en 2002. Por otro, se vincula a manifestaciones de terrorismo tanto cronológicamente –el primer atentado contra las Torres Gemelas tuvo lugar sólo dos días antes que el asalto del BATF– como causalmente –el atentado de Oklahoma–. Es, además, un estudio de caso del comportamiento de y para con las manifestaciones de fundamentalismos religiosos, así como de la conformación del discurso y las narraciones como hechos históricos, y el papel contemporáneo de los medios de comunicación en la conformación y divulgación de estos relatos.

 

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