Tiannanmen, 1989: un testigo presencial

La rebelión de la plaza Tiananmen vista por un testigo ocular

Obrero Revolucionario #1244, 20 de junio, 2004posted at http://rwor.org

Li Minqi tiene una perspectiva muy particular sobre el 15 aniversario de la masacre de la plaza Tiananmen, cuando el gobierno chino mató a obreros y estudiantes en la capital, Pekín. Li participó en el movimiento estudiantil, las protestas y los acontecimientos de 1989. En 1990, el gobierno de Deng Xiaoping lo arrestó y pasó dos años preso. Hoy, Li es un marxista dedicado a forjar un nuevo movimiento revolucionario contra la clase dominante de capitalistas burocráticos.

El economista político maoísta Raymond Lotta lo entrevistó en mayo de 1999. La entrevista salió por primera vez en el OR No. 1099, con motivo del décimo aniversario.

OR: Platícanos de tus actividades como militante del movimiento de 1989.

Li Minqi: En 1989, estudiaba economía en la Universidad de Pekín. Participé en el movimiento estudiantil de 1988 y, posteriormente, le entré al movimiento democrático. Creo que tenía la misma conciencia política que la mayoría de los universitarios chinos de aquel entonces.

En ese momento el gobierno impulsaba el desarrollo capitalista. La ideología burguesa estaba reemplazando el marxismo-leninismo, así que aquella predominaba en el medio estudiantil.

Y yo no era la excepción, es decir, aceptaba la ideología del Occidente, la ideología pro capitalista. Creía en la democracia y el capitalismo del Occidente. Con ese punto de vista político le entré al movimiento cuando estalló el 15 de abril de 1989.

OR: Empezó como un movimiento estudiantil, pero generó muchísima simpatía y se transformó en un movimiento más amplio. ¿Qué pasaba en la sociedad china en ese momento?

LM: Es muy importante plantear esa pregunta porque es evidente que el movimiento de 1989 no era simplemente un movimiento estudiantil. Llegó a ser un movimiento democrático a escala nacional precisamente por la participación de las demás clases sociales y eso lo diferenció de otros movimientos estudiantiles de los años 80.

Antes de 1989, hubo varios movimientos estudiantiles que no llegaron a ser movimientos de masas a escala nacional. Es importante captar ese aspecto social.

OR: Entonces, ¿por qué ocurrió así?

LM: En breves palabras, a finales de los 70, la sociedad china –la política, la economía y sobre todo la dirección del Partido Comunista de China– experimentó un cambio fundamental: empezó a fomentar el desarrollo capitalista. Esa clase de desarrollo encerraba un problema: los considerables derechos económicos y sociales que los obreros disfrutaban a consecuencia de la revolución de 1949 chocaron con las exigencias de la acumulación y explotación capitalista. Por eso, era natural que el gobierno lanzara programas, reformas, etc., con el objetivo de eliminar dichos derechos.

Durante los años 80, la contradicción entre la clase obrera y la clase dominante se agudizó, y los obreros les tenían cada vez más rencor a los gobernantes.

OR: ¿Nos podrías dar algunos ejemplos?

LM: Un ejemplo muy claro es la cuestión del “plato de arroz”, una política que garantizaba el derecho al empleo –fruto de la revolución socialista– y servicios elementales como salud, vivienda y cosas básicas. Todo eso sufrió grandes cambios durante el período de “reforma”.

El gobierno quería eliminar la seguridad económica; hablaba de “romper el plato” y reemplazaba el sistema de empleos fijos con el llamado “sistema de empleo por contrato” con el objetivo de lograr mayor “flexibilidad” del mercado laboral, además de dar rienda suelta a los gerentes de las empresas estatales para castigar y despedir a los obreros. Se socavaban los derechos de los obreros.

En el período socialista, se dieron “dos participaciones” (de los cuadros en la producción y de los obreros en la gerencia), eliminación de regulaciones opresivas, y colaboración de cuadros, obreros y técnicos para la innovación tecnológica.

Con la “reforma” se reinstituyó el sistema de gerencia de un hombre, que le otorga poder exclusivamente al gerente de la fábrica e ignora el derecho democrático de los obreros de participar en la gerencia. Muchos gerentes cometían abusos, por ejemplo, imponían multas y castigos a los trabajadores. Por otra parte, la disparidad entre los ingresos de los obreros y los gerentes aumentó en los años 80.

Según una investigación del sindicato oficial, la Federación de Sindicatos de China, el descontento de los obreros con las reformas y los cuadros creció en esos años también.

OR: Los estudiantes protestaban contra la falta de derechos políticos, y tantos abusos y corrupción en los altos niveles del partido y el gobierno, ¿verdad?

LM: Efectivamente. Los estudiantes e intelectuales gozan de una posición social relativamente privilegiada comparada a los trabajadores, pero carecen de poder político con relación a la clase burocrática. Eso provocaba inconformidad, es decir, querían que dicha clase les concediera cierto poder político.

Por lo general, los intelectuales chinos ocupan una posición social distinta de la gente trabajadora y, por ende, aceptaban la ideología capitalista y no estaban dispuestos a luchar por los intereses de los trabajadores. Mejor dicho, estaban de acuerdo con el desarrollo capitalista impulsado por la clase dominante; lo que pedían era cierto poder político a cambio de su respaldo al gobierno.

OR: ¿Cómo fue que el movimiento estudiantil se ganó el apoyo de los obreros?

LM: En esos años, los obreros estaban experimentando los ataques capitalistas de la clase burocrática y la eliminación de sus derechos sociales. Sin embargo, después de la derrota de la Revolución Cultural, no había una organización revolucionaria con una ideología socialista cabal, así que la clase obrera carecía de dirección ideológica y orgánica.

OR: Entonces, los obreros se sumaron al movimiento debido a su oposición a las reformas capitalistas, o sea, aprovecharon la oportunidad de echarse a la calle y hacer oír sus reclamos.

LM: Tenían sus propias experiencias y percepciones de las reformas capitalistas, pero no estaban en posibilidades de plantear sus intereses económicos y políticos de una manera científica y consciente.

OR: Eso es muy interesante desde una perspectiva histórica porque en aquel momento los medios masivos de Estados Unidos daban a entender que los manifestantes de Tiananmen abrazaban los valores del Occidente, pero dices que diferentes sectores le entraron al movimiento por motivos muy distintos, acordes con sus intereses de clase.

LM: Es cierto que muchos estudiantes tenían ideas pro Occidente. Es una ilusión falsa, pero mucha gente la compartía en aquel entonces.

Sin embargo, eso no fue la totalidad del movimiento, pues como he explicado, si hubiera sido así, no habría existido un movimiento democrático de masas sino solamente un movimiento estudiantil. El movimiento no habría tenido el alcance que tuvo si no fuera por las masas, sobre todo los obreros, pues desde el comienzo los intelectuales liberales y la dirección estudiantil procuraban frenarlo.

Por ejemplo, yo era estudiante de la Universidad de Pekín. El 17 de abril, se convocó la primera protesta y, cuando estábamos por salir de la ciudad universitaria, el conocido dirigente estudiantil Wang Dan instó a los compañeros a no salir a la calle. Sin embargo, nos echamos a la calle. Luego, un par de profesores exhortaron a regresar a la escuela. Cosas por el estilo ocurrieron una y otra vez.

Pero cuando los estudiantes salieron a la calle, los obreros los apoyaron; la mayor participación de los compañeros obreros fortaleció al movimiento.

OR: Me contaste que los estudiantes iniciaron una huelga de hambre el 15 de mayo con el propósito de alentar al movimiento estudiantil, pero que eso provocó una gran participación de los obreros.

LM: Efectivamente. No esperábamos que sucediera así. Es decir, los dirigentes estudiantiles pensaban que la huelga de hambre alentaría al movimiento estudiantil, pero no esperaban que se sumaran los obreros. Y eso causó mucha confusión a dichos dirigentes porque fue totalmente imprevisto y no sabían cómo canalizarlo.

Los obreros empezaron a sumarse a la lucha a partir del 17 de mayo y las manifestaciones crecieron de docenas de miles de estudiantes a millones de personas.

Cuando los obreros se echaron a la calle y expresaron su gran descontento, el gobierno se espantó; fue un punto de viraje.

OR: La situación se puso más peligrosa para el gobierno.

LM: Los obreros estaban expresando sus propios intereses y reclamos, totalmente contrarios a los intereses del gobierno. Desde luego, este gobierno no goza de apoyo popular; no es un gobierno revolucionario con una base social obrera.

Fue la primera vez desde la Revolución Cultural que tanta gente se movilizó; al gobierno le entró pavor y estaba dispuesto a todo para reprimirlo.

OR: ¿En qué medida influían las opiniones de los obreros acerca del período socialista? Es decir, ¿cómo influían en el medio político, en la conciencia del pueblo?

LM: Por lo que vi, no expresaban sus opiniones de manera contundente.

Hablaban de cómo vivían en la época del Presidente Mao y cómo viven ahora con Deng. En la época del Presidente Mao había una gran igualdad y los cuadros se preocupaban por los obreros. Decían: No nos obligaron a trabajar, nos gustaba; aumentábamos la producción y mejorábamos la calidad voluntariamente. Pero ahora la relación entre los cuadros y los obreros es totalmente distinta: los cuadros son cuadros, los obreros son obreros. Los cuadros tienen sus privilegios y nosotros no podemos hacer nada.

No lo entendí muy bien sino hasta después, con la transformación de mis ideas; lo logré captar.

OR: ¿Cómo te impactó esa transformación del movimiento estudiantil e intelectual en una gran movilización de la clase obrera?

LM: En un principio la ideología burguesa que predominaba en los estudiantes chinos también predominaba en mi forma de pensar. El movimiento estudiantil no esperaba transformarse en un movimiento democrático de masas.

Pero el 17 de mayo, cuando los obreros se echaron a la calle, me di cuenta de que pasaba algo totalmente distinto de lo que esperaba; pensé: esto es muy parecida a una situación revolucionaria.

Antes de esa fecha, los estudiantes solo pedían un diálogo con el gobierno; sus demandas eran típicas de los intelectuales burgueses: libertad de expresión, libertad de organización, etc. Pero cuando los obreros se movilizaron, observé el agudo conflicto entre el gobierno y las masas, y me di cuenta de que el movimiento estaba rebasando la visión y demandas de los intelectuales.

Entendí que las demandas del movimiento eran insuficientes. No correspondían a la situación porque se trataba de un choque frontal entre el movimiento y el gobierno; ya no era posible replegarse. Eso es lo que pensé el 17 de mayo.

OR: ¿Cómo era la actividad de los obreros en ese momento?

LM: En general, desorganizada. Los obreros se organizaban a nivel de fábrica, pero no a nivel de la ciudad o nacional.

Fue una movilización espontánea, es decir, al oír que el ejército iba a entrar a la ciudad, se echaron a la calle para pararlo.

Querían seguir las orientaciones de la dirección estudiantil, pero esta no les dio dirección eficaz.

OR: En esa situación se les plantearon grandes retos.

LM: La dirección estudiantil no estaba dispuesta a movilizar a los obreros. Era muy evidente que el conflicto entre el gobierno y el movimiento no podía resolverse, es decir, solo se resolvería con la derrota de una de las dos partes en contienda. Sin embargo, los dirigentes estudiantiles sembraban la falsa ilusión de que era posible lograr las metas del movimiento por medios “pacíficos y racionales” sin grandes movilizaciones de masas, que en todo caso había que seguir el camino “pacífico y racional”. Asimismo, sembraban la falsa ilusión de que el problema podría resolverse en el marco legal.

Por eso, del 20 de mayo al 4 de junio –la etapa final y decisiva de la lucha– los dirigentes estudiantiles ni siquiera movilizaron a sus bases.

Al declararse la ley marcial, el pueblo de Pekín se echó a la calle espontáneamente. Paró al ejército; este no pudo entrar a la ciudad.

En el gobierno imperaba el pánico. Había un nuevo gobierno central: Zhao Ziyang [el secretario general del falso partido “comunista” de China–Red.] ya no estaba en el poder. Los gobiernos locales se preguntaban qué pasaba en Pekín y si debían apoyar al nuevo gobierno central.

OR: ¿Por qué Deng Xiaoping respondió con una represión tan sangrienta?

LM: Eso no me sorprendió. Cuando peligra el poder, la clase dominante recurre a todos los medios a su alcance.

OR: ¿Qué les quería decir Deng a los obreros?

LM: Que los reprimiría y destruiría su rebelión política para despejar el camino para las reformas capitalistas.

OR: ¿Y a los intelectuales?

LM: Primero, que ni piensen en compartir el poder. Segundo, Deng Xiaoping no quería destruir la alianza política entre la clase dominante y los intelectuales, algo crucial para el desarrollo capitalista. Una manera de hacer eso era dándoles más privilegios materiales a los intelectuales.

OR: Permíteme volver atrás para ver la situación en un contexto más amplio. Si mal no entiendo, dices que las fuerzas que dirigían el movimiento tenían una cosmovisión burguesa, pero que el movimiento, a medida en que se iba desarrollando y creciendo, entraba en conflictos con el gobierno y su programa capitalista. Sin embargo, no expresaba una cosmovisión anticapitalista.

LM: Así es. O sea, en el período socialista los obreros tenían esos derechos sociales y económicos, y no iban a renunciar a ellos voluntariamente. Por eso tenía que estallar una lucha política entre la clase dominante y los obreros con respecto a las reformas capitalistas.

Desafortunadamente, en ese momento los obreros no se pudieron organizar como fuerza política independiente. Pero no por eso iban a abandonar sus intereses políticos y trataron de protegerlos como fuera, aunque fuera luchando bajo la dirección de intelectuales burgueses. Esa fue la expresión política que asumió el resentimiento de los obreros hacia las reformas.

Pero como resultado del fracaso del movimiento, para los obreros resultó imposible organizarse políticamente en el futuro inmediato. No surgió una fuerza política viable capaz de desafiar el gobierno a largo plazo.

OR: Mencionaste que fue la mayor movilización de obreros desde la Revolución Cultural de la época de Mao. Me parece muy interesante dado que en los tiempos del movimiento democrático, Deng se refería mucho al “fantasma” de la Revolución Cultural y recalcaba que era algo terrible, de lo peor. ¿Cómo ves la Revolución Cultural?

LM: En realidad, es una pregunta difícil porque en ese entonces no sabíamos mucho de la Revolución Cultural, o sea, Deng Xiaoping sabía mucho más. Después entendí por qué se refería a la Revolución Cultural así.

Para ser más claro, en ese entonces la ideología burguesa me definía; la aceptaba como aceptaba la interpretación oficial de la Revolución Cultural: diez años de caos con terribles luchas intestinas, tortura de intelectuales y cuadros, etc., o sea, totalmente mala.

No sabíamos que la Revolución Cultural fue algo bueno. Así que cuando Deng Xiaoping identificaba nuestro movimiento con la Revolución Cultural, pensábamos que estaba totalmente equivocado… nuestra causa era justa y no tenía nada que ver con la Revolución Cultural. Claro que después, al interesarme en el marxismo, cambié de opinión acerca de la historia de la revolución china y adquirí más información sobre lo que pasó en esa época.

Quisiera mencionar el libro de Maurice Meisner sobre el período maoísta, Mao’s China (La china maoísta), traducido al chino, porque me brindó una visión sistemática del período maoísta muy distinta de la que tenía.

OR: Platícanos un poco más del proceso de concientizarte.

LM: Durante el movimiento, intuía que algo andaba mal. Los dirigentes no se atrevían a movilizar a los obreros ni a organizarlos para tomar el poder político y eso llevó a la derrota del movimiento.

Entonces empecé a cuestionar mis creencias políticas, las ideas que daba por sentadas: la ideología y democracia al estilo occidental. Pensé que a lo mejor hacía falta otra clase de ideas, una alternativa, y era muy obvio que sería el marxismo.

Por otra parte, la experiencia del movimiento y el papel de los obreros me hizo ver que hacía falta un análisis de clase. Empecé a leer más libros de marxismo, de la izquierda. Leo en inglés, así que leí publicaciones de la izquierda en inglés y me parecieron muy correctas, y me interesé más.

Además, un suceso que me impactó en lo personal fue una protesta espontánea que ocurrió el 3 de junio de 1990 a la medianoche en la Universidad de Pekín. Estuve presente y di un discurso, pues ya tenía ideas socialistas y planteé la importancia de los intereses de los obreros, de que los estudiantes se unieran a los obreros. Me arrestaron y me sentenciaron a dos años de cárcel.

Aproveché esos dos años que estuve preso para leer obras marxistas como El capital. Siempre he dicho que en otra situación no hubiera leído los tres tomos de El capital, pero estaba en una pequeña celda y me sobraba el tiempo.

OR: Quisiera preguntarte acerca de la situación actual y las manifestaciones contra el bombardeo de la embajada china por Estados Unidos/OTAN.

LM: Está surgiendo una nueva generación de estudiantes e intelectuales chinos, y las contradicciones que se desenvuelven en China se reflejarán paulatinamente en su conciencia.

Lo que estamos observando ahora, o sea, las manifestaciones estudiantiles contra Estados Unidos… esto podría ser un punto de viraje porque podría ayudar al pueblo, sobre todo a los intelectuales y estudiantes jóvenes, a captar la naturaleza del desarrollo capitalista en China, además de la relación entre el capitalismo chino y el capitalismo estadounidense, o sea, la naturaleza del sistema global del capitalismo.

En primer lugar, los brutales bombardeos demuestran que el imperialismo sigue vigente y sigue oprimiendo a los pueblos del mundo. Y eso podría elevar la conciencia acerca del imperialismo, del problema del imperialismo, y motivar a la gente a cuestionar los valores, ideas y teorías de los imperialistas y sus ideólogos.

OR: Las protestas tienen rasgos nuevos.

LM: Efectivamente. A finales del movimiento del 89, algunos estudiantes montaron una estatua de la diosa de la libertad, o sea, la diosa de la libertad de Estados Unidos [la Estatua de la Libertad–Red.], para expresar su aprecio por los valores de Estados Unidos y la democracia al estilo estadounidense.

En las últimas protestas en Pekín, los estudiantes también tenían una diosa de libertad… pero ahora le pusieron cara de diablo.

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